Como otros Pedro, a menudo preferimos construir nuestras propias tiendas en este mundo en lugar de convertirnos en templos donde Dios pueda habitar.
Instada por el divino Maestro a darle de beber, la samaritana recibe, ella misma, el agua de la vida eterna.
Dios ve el interior; preparémonos en esta Cuaresma para tener un corazón recto, lleno de intenciones que le sean agradables.
Si la curación de Lázaro hubiera dependido de nosotros, ¿habríamos procedido como el Señor? Ciertamente que no, y todo habría ocurrido de una manera menos gloriosa.
El contraste entre las aclamaciones del Domingo de Ramos y los gritos de condena unos días después nos recuerda que la superficialidad no puede arraigar en nuestras almas.
Dios ve el interior; preparémonos en esta Cuaresma para tener un corazón recto, lleno de intenciones que le sean agradables.